¿Dónde está Menorca?

Menorca es la isla más oriental y septentrional de las Islas Baleares (España), así como una de las islas más septentrionales del Mediterráneo. Es la segunda en extensión y tercera en población del archipiélago balear. Su nombre proviene del latín Minorica, debido a que los romanos así la denominaron por ser de menor tamaño que la isla de Mallorca (Maiorica). La capital de la isla es Maó, en la costa este, mientras que el municipio más poblado es Ciudadela de Menorca en el oeste.

Fue declarada Reserva de la Biosfera el 8 de octubre de 1993 por la Unesco.

La isla de Menorca y los islotes que la rodean constituyen un resumen del Mediterráneo Occidental, en el que se pueden encontrar la mayor parte de los ecosistemas característicos de esta región, excepto los fluviales y los de montaña. Pero a la vez, Menorca contiene numerosas especies endémicas o tirrénicas, es decir, exclusivas de esta isla o bien compartidas solo con otras tierras cercanas como Mallorca, Córcega y Cerdeña. Esta mezcla de generalidades y singularidades hace especialmente atractivo el patrimonio natural de este territorio, a la vez fuertemente humanizado desde hace 4000 años.

El Clima de Menorca

El agua
El clima de Menorca es típicamente mediterráneo, con temperaturas medias anuales de 16,7 °C. Hay una importante variación interanual con largos periodos de sequía repartidos irregularmente a lo largo de los años. Esto hace que en Menorca solo puedan vivir especies adaptadas a soportar largos veranos secos y calurosos.

El viento
Un aspecto importante de la climatología de Menorca es el viento, predominantemente del Norte (tramontana), aunque desde abril hasta julio aumenta la importancia de los vientos de componente Sur. Pese a la importancia relativa del viento de tramontana, la isla, como mínimo el Migjorn (el Mediodía, el conjunto de tierras de la isla que vierten aguas a su costa meridional, desde San Clemente al sur de Ciudadela), no es tan ventosa como se podría pensar o como se podría deducir de un paisaje donde abundan los árboles y arbustos de formas abanderadas o pulviniformes (la frecuencia de vientos sostenidos fuertes no es alta, es del 9%, y la frecuencia de picos de viento fuertes tampoco es exagerada, aunque supera el 12% de los días). Así pues, hay que buscar una explicación adicional para explicar el modelado que sufre la vegetación en toda la isla, de orientación hacia el sur, ya que los simples datos de viento no lo justifican suficientemente.

El Mar
La explicación es la salinización eólica de impacto, la gran carga de sales marinas que transporta el aire, sobre todo los vientos fuertes de tramontana (que son los que se originan más lejos, y que en su viaje atraviesan y encrespan más el mar). El impacto del aerosol salino sobre las superficies foliares expuestas provoca la muerte de los tejidos por deshidratación y provoca que en un solo día de fuerte viento el 50% de los folíolos expuestos al Norte de un lentisco sucumban. Así es como árboles y arbustos pierden demasiado en su lado norte en relación al sur, y adquieren la forma abanderada. Es un modelado que no necesita fuertes vientos sostenidos, sino golpes de viento de tramontana fuerte o muy fuerte en días puntuales. Los periodos intermedios hay un proceso de recuperación de la forma redondeada, pero que nunca llega a completarse debido a un siguiente episodio de tramontanada.

Flora y Fauna en Menorca

Hay que destacar que no hay árboles de hoja caduca autóctonos, y actualmente se puede observar un retroceso de varias especies domésticas como el algarrobo, el almendro, las higueras y el olivo. El más común en la isla, es el "ullastrar". Para obtener madera tradicionalmente se recurría al acebuche y la encina, perfectamente adaptados al clima, y algunas variedades de pino, destacando el abundante pino carrasco, están ganando terreno a estos en los bosques del centro y norte de la isla. Cerca de las playas encontramos sabinas y bastantes calas rodeadas de pinos.
La fauna animal terrestre la componen pequeños mamíferos, reptiles, insectos y numerosas aves.

Respecto a la lagartija balear, cabe destacar la existencia de 30 subespecies diferentes, cada una en un islote diferente. Todas estas subespecies son únicas en el mundo.

Historia de Menorca

Desde las primeras civilizaciones presentes en la isla, numerosos pueblos se han ido turnando en la ocupación de su territorio.

A una primera etapa de civilización primitiva, que se le supone venida de la península, siguió otra muy brillante durante la Edad del Bronce, conocida como talayótica, caracterizada por construcciones megalíticas similares a las de Mallorca, Cerdeña o Malta, si bien con algunos elementos originales como son las taulas.

A las visitas de fenicios a la que llamaban Nura (Tierra de Fuego) y griegos focenses quienes la llamaban Meloussa (lugar de ganado), de forma pacífica para establecer vínculos comerciales, siguió la de los cartagineses con distinta actitud. Desembarcaron a las órdenes de Magón, hermano de Aníbal y reclutaron a la fuerza a los hábiles honderos baleares, que fueron protagonistas destacados durante las Guerras Púnicas. Los cartagineses fundaron, en el siglo III a. C. los enclaves de Jamma (actual Ciudadela) y Magon (Mahón). La cultura talayótica perduraría en Menorca más allá de que Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus) conquistase la isla para la República romana en el año 123 a. C. (junto con el resto de las Baleares).

En el año 427 la isla vivió la conquista de los vándalos. Es de suponer que Menorca se convirtió en territorio bizantino a la caída del reino vándalo, conquistada por Belisario. En cualquier caso, siguen siglos de oscuridad y aislamiento, en los que la isla fue atacada por normandos y árabes.

Los musulmanes se asentaron definitivamente en Menorca sobre el año 903, cuando la isla fue conquistada y unida al Califato de Córdoba. La islamización de la isla fue intensa puesto que bajo el nombre de Al-manurqa, Menorca estuvo bajo dominio árabe casi 400 años (siglos X, XI, XII y XIII). En 1232, tres años después de la conquista de Mallorca por Jaime I el Conquistador, la Menorca musulmana se hizo tributaria de la Corona de Aragón, permaneciendo con una importante autonomía medio siglo más. No fue hasta 1287 cuando Menorca dejó oficialmente de ser islámica.

La isla fue conquistada por Alfonso III de Aragón el 17 de enero de 1287, festividad de San Antón, (esta es la razón de que el 17 de enero sea el día de Menorca), el cual, según Ramón Muntaner, procedió a la deportación y venta como esclavos de la población musulmana que residía en la isla y su posible repoblación con colonos catalanes. Sin embargo, otros reputados historiadores, afirman que el número de colonos procedentes de toda la Corona de Aragón, fueron muy inferiores en número a la población y que fueron reabsorbidos por la misma. Su sucesor Jaime II el Justo se la cede a Jaime II de Mallorca tras el tratado de Anagni (1295), pasando a formar parte del Reino de Mallorca. En 1343, Pedro el Ceremonioso arrebata Menorca al rey de Mallorca, Jaime III (paso previo a la propia desaparición del reino, anexionado a la Corona de Aragón).

La Menorca de la corona de Aragón se benefició del esplendor marítimo y comercial de dicha corona, pero a partir de finales del siglo XIV, la isla experimenta un drástico proceso de despoblación y decadencia económica. Este proceso alcanzó cotas alarmantes en los siglos XV y XVI, debido a una pluralidad de motivos. Fundamentalmente las luchas sociales entre el campesinado y la aristocracia, similares y coetáneas a las Germanías del reino de Valencia y de Mallorca o a las de la revuelta catalana contra Juan II.
También influyeron los ataques otomanos a Mahón en 1535, por el almirante otomano Jeireddín Barbarroja así como Barbaros Hayrettin Pasha.

Invadida por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión Española y reconocida oficialmente como territorio bajo soberanía británica a raíz del Tratado de Utrecht (1713) fue durante más de setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo) en el siglo XVIII.
La presencia británica especialmente durante el mandato de Richard Kane impulsó la economía de la isla y la ciudad de Mahón se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo, amén de desplazar a Ciudadela de la capitalidad que ostentó hasta entonces, hecho que sigue perpetuando entrado el siglo XXI una rivalidad entre ambas ciudades. La influencia británica se puede apreciar en la arquitectura local, en la gente, en la antroponimia de algunos linajes como Victory, propios de la isla y de Gran Bretaña. También la influencia anglosajona se puede notar en el idioma y el campo, que cambió radicalmente después de la llegada de los británicos a la isla.

Durante la Guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por Francia (1756). Sin embargo, por el Tratado de París (1763) Gran Bretaña ganó el control de la isla. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y recuperaron la isla el 5 de enero de 1782. Fue otra vez invadida por los británicos en 1798, durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue entregada a España, final y permanentemente, en virtud del Tratado de Amiens en 1802. La pujanza marítima de Mahón se prolongó durante los primeros años del siglo XIX, aun después de revertir a dominio español.

Durante la Guerra Civil Española, Menorca permaneció fiel al gobierno de la República, manteniendo la postura hasta la rendición de la isla en febrero de 1939, cuando una vez caída Cataluña, no quedó más remedio que abandonar este territorio, ya que Mallorca se había unido al bando sublevado desde el principio de la contienda.

Idioma

En Menorca las lenguas oficiales son el español y el catalán. Como en el resto de las Islas Baleares, el catalán se habla como herencia de la conquista de la isla en 1287 por Alfonso III de Aragón. Concretamente, se habla una variedad dialectal del catalán denominada menorquín. Es parecido al mallorquín y más similar al ibicenco.

Economía menorquina

A diferencia de las otras islas del archipiélago, Menorca se empezó a dedicar al turismo más tarde, pues la economía que había en aquel momento en Menorca (calzado, industria agrícola) podía mantener la isla sin necesidad de que hubiera turismo. Este hecho ha tenido como consecuencia que las playas y los paisajes naturales estén mucho mejor conservados.

Son también de vital importancia para la economía de la isla la ganadería y la fabricación de queso con denominación de origen "Mahón/Menorca" (Queso de Mahón), la industria y artesanía del calzado, marroquinería y piel en general, la bisutería, la pastelería, la charcutería y otras pequeñas industrias conforman el segundo pilar de la economía, que es mucho más notable que en otras islas y una alternativa al turismo.

Gastronomía menorquina

Queso D.O. Mahón-Menorca, Sobrasada, Carnixua, Camot o Cuixot, Oliaigua, Caldereta de langosta, Coca bamba, Pastissets, Formatjades, Carquiñols, Amargos, Crespells, Ensaimadas, Arroz con patas de centollo y Pomada.